Soy Doula por vocación. Una vocación, que lleva a acompañar a la mujer en un proceso vital de su vida como es la maternidad.

La maternidad está ahí, la biología marca el paso. Desde la primera menstruación, mujer que sangra, se instala el ciclo fértil, el más largo de los ciclos que la mujer vivirá. Un tesoro que cuidar, mimar, disfrutar; la doula lo sabe.

Cuando una mujer siente el deseo de ser madre y no llega, sus emociones se convierten en una cascada de sentimientos opacos que la alejan de su esencia de mujer. La psicoterapeuta gestalt Gabriela Cunha entre otros, nos habla de pasar de un “vacío estéril” a un “vacío fértil”. Es ahí donde como Doula acompañar a la mujer nutre su valía de nuevo. La mujer se encuentra en ese vacío estéril, ese momento de la menstruación, cuando sabemos que ya no hay embarazo, pero volvemos a tener todas las posibilidades de nuevo “vacío fértil”.

La Doula sabe que la mujer es un tesoro en sí. Su vida ya es un milagro. Merece la pena ser vivida con todo su potencial de mujer.

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